El diplomático de carrera Jorge Lomónaco, con más de 30 años en el Servicio Exterior Mexicano y ex embajador en la ONU Ginebra, la OEA y los Países Bajos, ha señalado que la caída del régimen cubano es solo cuestión de tiempo. Según Lomónaco, la estrategia de asfixia económica, impulsada por el cubanoamericano Marco Rubio, junto con el hartazgo de la población, crea condiciones propicias para un cambio en la isla.
Estrategia de Asfixia Económica y el Rol de Marco Rubio
El análisis de Lomónaco destaca que la administración Trump, con Marco Rubio como “director de orquesta”busca asfixiar económicamente al régimen cubano. Esta estrategia, que el expresidente Trump vería como un “territorio más amigable en su hemisferio”es impulsada por Rubio, hijo de refugiados cubanos. El petróleo es identificado como la pieza clave de esta asfixia, afectando la electricidad y la producción en la isla.
“La estrategia que parece estar siguiendo es bastante obvia, es asfixiar económicamente al régimen. El petróleo es la pieza clave de esa asfixia porque de ahí deriva no solo la electricidad, sino incluso la producción de muchas cosas.”
Lomónaco sugiere que el objetivo no es una intervención militar, sino la renuncia de Díaz-Canel para ser sustituido por alguien afín a los intereses estadounidenses. Esta visión se alinea con una declaración de Trump del 27 de enero, quien afirmó que “El régimen cubano está por fenecer”. El diplomático considera que para Cuba, la falta de oposición interna o internacional facilita el camino, comparando la situación con Venezuela, donde las apuestas de Marco Rubio. “han salido adelante”.
“La caída del régimen en la isla sería un triunfo propio y una plataforma significativa para una eventual candidatura presidencial.”
Hartazgo Social y Aislamiento Internacional de Cuba
Las condiciones internas en Cuba son descritas como “exactas” para un cambio, impulsadas por el “hartazgo de la población”. Los cubanos se enfrentan a carencias de energía eléctrica, medicamentos y hospitales, y se encuentran “a punto de padecer una hambruna general”con una población que ha disminuido de tres a ocho millones.
“El régimen se ha quedado solo y el potencial de protestas y de manifestaciones es altísimo, más con las nuevas condiciones, así que por eso creo que es solo cuestión de tiempo para que haya una negociación exitosa y un cambio en la cabeza del gobierno del régimen cubano.”
El aislamiento internacional del régimen cubano es un factor crucial. Venezuela, que en su momento fue un salvavidas, ya no puede ofrecer el mismo apoyo. México, que había fungido como “bateador emergente” con López Obrador y continuaría con la presidenta Sheinbaum, ha cerrado el suministro de petróleo y diésel a Cuba. Rusia e Irán no están en condiciones de apoyar, y China no muestra interés en una política diplomática con Estados Unidos por la isla. Este escenario deja al régimen “solo”aumentando el potencial de protestas como las vistas en 2021. Aunque el cambio no garantiza la democracia, sí implicaría una transformación en la cúpula del gobierno cubano.
“El régimen cubano está por fenecer.”
